El distraído tropezó... con ella.
Ella era mas que una simple piedra, mas que un desliz.
Era quizás el tropiezo mas bello de toda su vida,
Ella sería una cicatriz, una de esas que tienen su historia.
No se como, ni cuando se perdió todo.
Pero hubo un momento en el que no quedaron mas que escombros.
Sus últimos encuentros no fueron mas que simples presagios
De devastación y dolor.
Como si todo nunca hubiera existido.
El solo pensaba en como se dejo caer, casi sin miedo a nada, distraído por su boca y su vos, por su piel y sus ojos.
Ella era mas que una simple piedra, mas que un desliz.
El quiso darle toda su vida en un día, en un beso, en una canción, en uno de esos encuentros cercanos quizás del 5to tipo.
El era yo... tan frágil, tan egocéntrico, tan escéptico al destino, tan caído a la luz de sus propias sombras.
Me pasaba los días andando, mirando acordes al azar y escuchando azules disminuidos como si nada en este mundo tuviera sentido.
Aun no sé quien era ella, ella ya tendrá su historia, yo solo tuve un beso, uno de esos que simplemente son besos, besos sin ser versos, sin decir nada, siendo aun así... todo.
Aun no se que paso por su mente al momento de mi notada ausencia, no se que le parecía mi forma de amar, de mirar, de escribir, de sentir su mano sobre mi vida en tan solo un día.
Quizás ella crea que estoy loco, ¿Quizas?
Estoy seguro de que por su mente solo pasan las liberticidas nostalgias de mi, gritando a cada segundo por volver a encontrarla, yo tan frágil, tan egoísta, tan inseguro, tan vacío.
Ella era una simple piedra, un pequeño desliz.
Era quizás el tropiezo mas bello de toda mi vida.
Ricardo M. Jiménez De León.
25/10/14
