martes, 6 de febrero de 2018

Naufragio

Era cierto, no había forma de salir del hoyo en el que nos metimos esa noche. Después del primer beso terminas empeñando tu alma al diablo,o a sus labios en todo caso; porque ella,llevaba todo un infierno en sus ojos.
Después de varios días de haber perdido mi alma por un roce ínfimo de sus labios entendí lo que se llama ser esclavo de la piel.
No me arrepiento, nosotros, los malaventurados no lloramos por haber jodido nuestra completa existencia.
Solté una enfermedad,
le puse su nombre,
pinte sus ojos en la pared,
y me senté a esperar que el naufragio terminara de asentarse en el fondo.
-“Siempre quise ser pirata.”
Recuerdo que antes de abrir los ojos me soñé navegante y aventurero de la mano del mar y siguiendo la Luna hasta llegar al borde para lanzarme por el precipicio.
A ella siempre le parecieron estúpidos estos deseos de destruirme que llevo tan arraigados al corazón, estas ansias de una muerte romántica.
Lanzarme a la tempestad no parece una mala idea después de haber perdido mi alma.
- Y que sea ella quien dispare la misma bala que me regaló después de aquel beso en la frente. 
Después de todo un pirata siempre está dispuesto a darlo todo por su tesoro.
Que me mate,
que ya se me fue el alma,
que ya he perdido todo después del naufragio,
y que si no me matas, yo,
malaventurado al fin,
tendré que saltar.
Ricardo M. Jimenez
06/02/2017 

Notas Suicidas


“-How to kill yourself without hurting anyone?. -Don’t.”
—Neil Hilborn.
¿Como deja de doler? ¿Como dejas de sentir que quisieras matarte? ¿Como dejas de escribir poemas con aires de notas suicidas?
A principios de ese año recuerdo que 9 de cada 10 pensamientos tenían ese sabor dulce a “Vamos hombre, acabemos con esta mierda.” Recogía mis pedazos entre verso y verso, recordando como estuve tan cerca de acabármelo todo por el capricho que supone partirse el corazón a la mitad.
Cada mañana me levantaba y encontrada mi corazón a orillas del pasillo por no poder llegar a la cama con la resaca “post-no se porque coño lo sigues intentando” de la noche anterior.
 —Duele, duele vivir Coño.
Cada cigarrillo era la primera línea de una de esas cartas que escribes pidiendo disculpas y culpando a todos por tu premeditado deceso a manos de la voz que siempre dice que dejaría de doler.
No sé cuando empecé a sentir esto, pero seguramente empezó a los 13, cuando me di cuenta de que no encajaría jamás en este lugar.
Lunático, es un lunático Decían. 
Todo porque prefería pasarme el recreo escuchando música o perdiendo las horas detrás de un libro o porque se me cerraba la garganta cada vez que tenía que pararme frente a la clase para alguna exposición.
Nunca dejó de doler, nunca.
Intente salir de aquí de muchas formas, pastillas, drogas, alcohol, una falda. Ninguno de estos métodos bastó, esa voz siempre reaparecía y con más fuerza.
Ya me harté, estoy cansado de sentir que debí lanzarme del tercer piso hace 12 años, estoy cansado de no poder pararme en algún borde por miedo a ese “Salta!” Que viene después de mirar hacia abajo.
Me harte de escuchar excusas para no salir a la cama, de desear no tener que despertar a la mañana siguiente.
 Me harte de vivir así. 
Me voy. 
Duele más quedarme aquí, viendo a ver cómo me desmorono día tras día, no aguanto. He de tomar la decisión mas cobarde que existe. No me voy a morir así, no me lo permito.
-Me fui a vivir, puedes irte.
Ricardo M. Jimenez
#unlunatico
26/12/17 

Levantate; Bonita


Va más o menos de esta forma:
Quieres matarte pero te das cuenta de que quizá hace falta más tiempo, algunos cigarrillos y que esa taza de café se termine.

Llegas al punto en el que al acabarte el cigarro piensas bien las cosas. —Creo que matarme no arreglará esta mierda.

Apagas el cigarro presionando fuerte sobre el cenicero, como si buscaras la fuerza que te falta para salir en el olor a filtro quemado que se muere en tus manos.

Te quitas la armadura, la máscara; te das cuenta de que si estás asustada y que en verdad no sabes que va a pasar en todo el día, —pero que probablemente pase y no tengas que matarte.

—Sonríe, que eres más fuerte que esto, que esta bien sentirse así. No te creas esa mierda de que hay quienes han pasado cosas peores y no están así. Esta bien sentir esto, esta bien sentir que te asfixias pero ya es suficiente, pronto dejará de sentirse así.

Levántate de la cama, recoge tus pedazos y trata de armarte de nuevo, bonita; que todo estará bien, todo estará bien.

Ricardo M. Jiménez
16-01-18

Make a fire:


Todas las mañanas busco tus post de “Make a fire” en FB. Siendo honestos casi todos te tildan de loco, otro más que se quedó arriba, otro que no volvió de uno de esos viajes.

¿Que tal si todos los demás estamos arriba y tú eres el único que ha logrado bajar? “Make a fire” todas las mañanas, recordando épocas preciadas de tu vida, memorias de guerras que si valieron la pena y un soundtrack que nunca deja de sonar.

—Yo solo bebo los viernes.

Como si por arte de magia eso fuera a traerte de vuelta a la jaula en la que vivimos. Te enciendes un habano, dejas que uno de los tres tome la palabra y entre todas las anécdotas de Constanza y los recuerdos de tu padre me enseñas que vale la pena seguir aquí.

Que el mundo es un lugar incomprendido para nosotros, que se nos hace difícil ver la realidad de las cosas, pero que quizás uno de los álbumes de Pink Floyd en vynilo diga la verdad.

Que andas por ahí contando soles por hacer alusión a que los días tienen luz y que nadie ha pensado jamás en salir desnudo a tomar los rayos de luna.

Que quizá llevas los Demon days tatuados en la sien —pa saber a donde no hay que volver. Que has amado, que te han amado, que he amado y que me van a amar. Que a estas alturas el dinero solo es un compañero de viaje y que quizás un simple abrazo tiene más pudor que todas las palabras que he aprendido a mi corta edad.

He aprendido que puedo encontrarme con el cielo a mis pies cuando miro hacia abajo, que ya entendí porque nací llorando.

Que está vida que tanto “me pertenece” no es más que un dandelion que puede desmoronarse con cualquier soplo de la muerte.

Gracias Francisco, Virgulihno, Mauro o cual sea que lee este poema. 
“Make a fire, light a cigar and learn to live with the flames.”

Ricardo M. Jimenez
28/12/2017

Amor; yo le llamo amor.




sabes, todo este tiempo contigo me ha hecho creer en que se pueden cambiar las pastillas para dormir por un par de tus besos entes de dormirme, que prefiero el café y algunos cigarrillos a tu lado en vez de un porro de mariguana.

Que prefiero tu saliva a beberme una cerveza bien fría en un día de mucho calor. me has hecho entender que la mejor medicina para la depresión es irme a donde sea de la mano contigo.

Que ya no soy el borracho del bar, ni el incomprendido que siempre escribía poemas con aires de notas suicidas.

Que me has devuelto la Fé o como quiera que le llames tu.
Me has enseñado que es posible convertir 100 días de lluvia en hermosas tardes tirados en el mueble jugueteandonos los labios.

Y que por mas que digan, dos seres rotos que se aman, que se levantan el uno al otro, por mas que digan que es locura, yo lo llamo amor.

#unlunatico
31/01/2018

​ Valiente




A ti que probablemente estás cansado, harto, hastiado, que la vida te vale mierda, que no te importa si es de día o si es de noche, que prefieres pasarte el día tirado en la cama a merced tu propia cabeza, en una prision de carne y huesos.

A ti que no le encuentras salida a todo el sufrimiento y quizás sopesas con ansia un deceso premeditado, que quieres lanzarte del puente, ahorcarte o quizás tragarte todo un frasco de pastillas para dormir solo para calmar la voz que dice que eres una mierda.

A ti, que quizás estás aislado en tu zona de confort cobijado de una enfermiza sabana de depresión y automutilación, que sientes que cortarte se siente a vivir dentro de toda esa muerte que llevas dentro.

Que llevas la miseria de una vida sin sentido, el dolor de las marcas y el rechazo desde pequeño, que las drogas ya no te hacen el efecto deseado y todo el alcohol que puedes encontrar en el barcito de la casa no te es suficiente te digo que se puede.

Que seas valiente, que mandes a la mierda toda voz que te dice que no vale la pena vivir, que tires a la basura toda nota suicida culpando a los demás por tu premeditada partida, que hay forma de salir de ahí.

Que mañana es otro día, otro año, otro comienzo, Que se puede Coño, que se puede! Que vale la pena salir de la cama e intentarlo, que sentir de más no te hace más débil, que puedes equivocarte, que lo vas a hacer, que la vas a cagar, que vas a salir de ahí y te vas a levantar.

Que la vida tiene colores aunque lleves gafas a blanco y negro para quitarle lo bello a todo. Que vale vivir Coño, que vale vivir.

A ti que eres esclavo de algo, se valiente,
—Se valiente Coño!

Ricardo M. Jiménez
31/12/2017

​ Cold a December (Con Aires de muerte)


Había olvidado el frío que se siente cuando sabes que alguien murió. 
Ese miedo natural a la muerte que sobresale después de un “ Coño. ¿Porqué?”

3 muertes de conocidos en diciembre, cada una con un poema más trajico que el anterior.
 Aires melancólicos de un suicidio, el crudo ruido de una muerte instantánea tras el guía de un coche
 y el silencio ensordecedor de la muerte de una madre primeriza en el hospital.

Había olvidado que estar vivo era sentir que no quiero que se me vaya el tiempo. 
—¿Será que me estoy poniendo viejo?
Cuando pasas de los 20 tienes tantas de comerte el mundo que terminas olvidando apreciar el paisaje. 
“Amar la trama, más que el desenlace.”
—Al final sabes que tu día te llega, que no es hoy, que no es ahora, pero te llega.

Te olvidas de que un instante se puede acabar. 
“Que la muerte está tan segura de su victoria que te ha dado toda una vida de ventaja.” 
—Eso me dijo Jorge anoche.

Que vienen altibajos, 
que te vas a caer, 
que te vas a levantar y le vas a seguir echando ganas. 
Que la muerte nos sabrá a gloria el día que nos toque. 
Que más que una triste partida, será un pacto perfecto para un deceso no premeditado.

Vendrá la muerte, 
no se si serás tú, 
quizá no tenga tus ojos pero, 
de que vendrá, vendrá 
y tendré que soltar tu mano cuando eso pase.

“Que la muerte me lleve después de haber soltado todas las ataduras, 
que reclame mi cuerpo después de haber vivido, 
después de haber crecido.”

Descansa en paz Franchesca Díaz.

Ricardo M. Jimenez
28-12-2017