Había olvidado el frío que se siente cuando sabes que alguien murió.
Ese miedo natural a la muerte que sobresale después de un “ Coño. ¿Porqué?”
3 muertes de conocidos en diciembre, cada una con un poema más trajico que el anterior.
Aires melancólicos de un suicidio, el crudo ruido de una muerte instantánea tras el guía de un coche
y el silencio ensordecedor de la muerte de una madre primeriza en el hospital.
Había olvidado que estar vivo era sentir que no quiero que se me vaya el tiempo.
—¿Será que me estoy poniendo viejo?
Cuando pasas de los 20 tienes tantas de comerte el mundo que terminas olvidando apreciar el paisaje.
“Amar la trama, más que el desenlace.”
—Al final sabes que tu día te llega, que no es hoy, que no es ahora, pero te llega.
Te olvidas de que un instante se puede acabar.
“Que la muerte está tan segura de su victoria que te ha dado toda una vida de ventaja.”
—Eso me dijo Jorge anoche.
Que vienen altibajos,
que te vas a caer,
que te vas a levantar y le vas a seguir echando ganas.
Que la muerte nos sabrá a gloria el día que nos toque.
Que más que una triste partida, será un pacto perfecto para un deceso no premeditado.
Vendrá la muerte,
no se si serás tú,
quizá no tenga tus ojos pero,
de que vendrá, vendrá
y tendré que soltar tu mano cuando eso pase.
“Que la muerte me lleve después de haber soltado todas las ataduras,
que reclame mi cuerpo después de haber vivido,
después de haber crecido.”
Descansa en paz Franchesca Díaz.
Ricardo M. Jimenez
28-12-2017
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