"Conversatorio"
Yo solía ser de aquellos que se buscaban perdiéndose a si mismo, solía caer sin motivo alguno, solía naufragar como aquel barco sin timón.
—A la deriva, así sucumbía hora tras hora en mis días, buscándola entre todas mis utopías del amor.—
Ella, —aún no se quién era ella—, pero todo cobró sentido cuando recogió su pelo.
—Ella se llevó mis sombras, apaciguó mis demonios, encadenó mis monstruos.—
Yo no sé que perdí en ella pero en mí vivía una esperanza de encontrarlo,
—¿De encontrarme quizás? —
Llegue a ella seduciendo la luna y siguiendo un vano rastro de polvo de estrellas.
—No existió jamas una prisión mas bella que la que guarda en sus ojos, ella no es de este mundo, tampoco yo, tampoco esto.—
—Simplemente hay algo aquí que hace que mis tropiezos cobren sentido.—
Quizás somos de la misma estrella, quizás ella sabe donde perdí mi alma, donde me condenan mis propios defectos. Ya había vivido en todos los infiernos, pensé que no existiría lugar mas cálido hasta que me encontré con su voz susurrándome al oído.
—Con ella no me importa por donde salga el sol, no importa si la luna vive o no.
Con ella vale la pena el frío sufrimiento de estar vivo.—
—Dudé de perderme en sus aguas, en su órbita, en su boca, en su gravedad que atrapa cada uno de mis sentidos.—
Pero poco a poco me doy cuenta de que no quedan muchas opciones porque a ella sin duda es a quien necesito seguir, ya sea a la deriva o no, ya sea sin perderme o no.
Ricardo M. Jiménez
03/02/2015