Todas las mañanas busco tus post de “Make a fire” en FB. Siendo honestos casi todos te tildan de loco, otro más que se quedó arriba, otro que no volvió de uno de esos viajes.
¿Que tal si todos los demás estamos arriba y tú eres el único que ha logrado bajar? “Make a fire” todas las mañanas, recordando épocas preciadas de tu vida, memorias de guerras que si valieron la pena y un soundtrack que nunca deja de sonar.
—Yo solo bebo los viernes.
Como si por arte de magia eso fuera a traerte de vuelta a la jaula en la que vivimos. Te enciendes un habano, dejas que uno de los tres tome la palabra y entre todas las anécdotas de Constanza y los recuerdos de tu padre me enseñas que vale la pena seguir aquí.
Que el mundo es un lugar incomprendido para nosotros, que se nos hace difícil ver la realidad de las cosas, pero que quizás uno de los álbumes de Pink Floyd en vynilo diga la verdad.
Que andas por ahí contando soles por hacer alusión a que los días tienen luz y que nadie ha pensado jamás en salir desnudo a tomar los rayos de luna.
Que quizá llevas los Demon days tatuados en la sien —pa saber a donde no hay que volver. Que has amado, que te han amado, que he amado y que me van a amar. Que a estas alturas el dinero solo es un compañero de viaje y que quizás un simple abrazo tiene más pudor que todas las palabras que he aprendido a mi corta edad.
He aprendido que puedo encontrarme con el cielo a mis pies cuando miro hacia abajo, que ya entendí porque nací llorando.
Que está vida que tanto “me pertenece” no es más que un dandelion que puede desmoronarse con cualquier soplo de la muerte.
Gracias Francisco, Virgulihno, Mauro o cual sea que lee este poema.
“Make a fire, light a cigar and learn to live with the flames.”
Ricardo M. Jimenez
28/12/2017
Ricardo M. Jimenez
28/12/2017
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