Tengo que irme
no sé a dónde no sé cuándo
no sé cómo
todo me despide
ojos muertos
animales amados que se alejan moviendo dulcemente la cola
la tremenda ausencia que han dejado los antiguos amores
los únicos que sobreviven en la intermitencia de este presente
todo se me esconde
los recuerdos del cuerpo
sobre la tibieza de otro amado
la lágrima la furia
el tiempo en que esperé la ternura
la noche fría de árboles esbeltos
los hermanos en la luz de la memoria
mi padre en la noche atento a las estrellas
mi madre su suave manera de ser fría
sus manos que tejen todos los destinos
Mejor irme ahora que estoy a tiempo
ahora que todo resulta sólo la triste anécdota
sólo las palabras que asisten inocentes
Ricardo M. Jiménez
16/07/2014

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