martes, 9 de septiembre de 2014

Porque al parecer lo único que queda es esperar

Soñé..
Soñé que te besaba, 
Que existías en  mi presente.
Soñé  que existías como existen los besos que no tengo.

Mi esencia perdida entre deseos inciertos
Entre los vagos anhelos de mis labios
Un simple beso, un simple roce de lo eterno.
Tus besos no por ser besos.

Perdí hasta la vida en uno de tus suspiros.
En una rapsodia marciana en Do menor,
Perdí la inspiración al vivir la ausencia de tus abrazos,
Como si no fuera suficiente el no verte.  


No miento al  decir que caminaría sin rumbo hasta encontrarte,
Hasta encontrarme perdido en tu boca, en tus ojos café.
 No miento al decir que te he encontrado varias veces,
Ausente en cualquier realidad que me sostiene.

Perdí el corazón al encontrarte equívocamente en tus puertas,
 En tu libertad casi palpable, casi real.
Me estremece desear siquiera un tímido roce con tus labios,
Como en un sueño donde no quiero despertar.

Soñé que existías, que aparecías cada mañana por mis labios,
Dándome el beso de la vida, la bendición, tu presente.
Soñé que eras parte de mi y yo era parte de ti.
Dime ...¿Donde guardo todos estos versos?

No se como haría para sobrellevar tus ausencias,
La amarga realidad que vivo sin conocerte.
Dime amor.... ¿Hasta cuando mata esta espera?
Porque al parecer lo único que queda es esperar.

No se que soñar luego de despertar, 
No se que haré cuando aparezcas en mi puerta,
No se que saldrá de esta espera eterna en donde no llegas.
Sin ti, esperándote, se vuelven cada vez mas claras mis sombras.

Ricardo M. Jiménez
 09/09/2014

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