Sediento de juicio en este manicomio solo me escucho pensar.
tantas veces busque la locura en la terca razón que me acompaño todos estos años.
No es fácil mantener la cordura en un lugar donde todos luchan por creer
es mas fácil caer, dejarnos vencer y no volver a ser.
Dentro de poco vendrá la enfermera a darme mi medicamento.
"Seroquel para el alma" -según ella-
dejare de pensar que estoy pensando
encanillare mis deseos en paredes intangibles de una ignorancia inducida por mi otro yo.
Se va la imaginación, vaya inanición, a donde vine a parar... un psicótico yo.
Solo me queda hablar con aquel que llaman "poeta"
uno de esos locos que habla en prosa y grita en versos.
Otro yo con ganas de arrebatar la locura de su conciencia y pensar en libertad.
Solo me queda esperar y ver como las manchas del techo toman otras formas
otros colores, otros sabores...
Veré como se transforman en tristes ideas..
Ideas que quedaran tatuadas en las frías paredes de esta habitación que encierra mi ilusión.
Antes de que vuelva la enfermera debo eliminar estas palabras de las paredes de mi mente...
porque sino me darán otra pastilla mas, -una de esas para no pensar-
porque pensar aquí es un delito, sentir es casi como estar vivo y buscar la razón es...
la locura mas tonta jamas cometida.
Ricardo M. Jimenez
04/10/2013

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