Andaba buscando un corazón roto como el mío para sanarle, para buscar sus partes restantes, para romper esa coraza de años y años de sufrimiento.
Lo encontré, usé mis propios pedazos para sanarle y en un momento todo fue hermoso, hermoso ver un corazón roto funcionando de nuevo, sin desperfectos, sin problemas.
Pero ¿Y el mío?
El mio seguía roto, más aun, faltaban más piezas, habían más cicatrices, más penas, más dolor del que antes había.
¿Donde está el corazón que reparé?
¿No merezco yo ser reparado?
¿No merecen mis piezas volver a mi?
Era demasiado pedirle a un corazón que había aprendido que era amor propio que me ayudara a curarme en nombre del amor, del amor propio que nunca tuve conmigo.
¿Cuando aprenderé a amarme a mi primero, a no ser un héroe, a no querer salvar a nadie más que a mi?
¿Cuando se curaran las heridas que yo mismo me hice para sanar otro corazón en nombre del amor?
EN NOMBRE DEL AMOR NO PROPIO.
Ricardo M. Jiménez
27/01/2017
No hay comentarios:
Publicar un comentario