jueves, 6 de abril de 2017

Escribiendome; escribiendote.

“Lo nuestro era estrictamente profesional;
Ella me enamoraba y yo escribía. 
—Pablo Benavente.

Es difícil no reducir a versos cada una de tus miradas, 
ellas son como todas las puestas de sol que ves en las películas de amor, son esa combinación de color, sensación y sabor que se cuece en mi boca.
Yo sin persarlo recorreria los mismos tropiezos y viviría los mismos tipos de muerte otra vez; 
solo para revivir de nuevo y andar por encontrarme contigo.
Cada palabra que sale de tu boca queda tatuada en mi pecho como por arte de magia porque con la ciencia no he podido explicar cómo por momentos mi corazón late a ritmo de la métrica de tus palabras cuando quedan allí tatuadas.
Pero tu, 
tú eres más que solo palabras que mueren entre versos y signos de puntuación; 
te has convertido en musa, más bien me he dado cuenta de que siempre [sin pensarlo] eras tú quien escribía a través de mi.
De nuevo estaría dispuesto a ser pirata, ser honesto, morir, revivir como un científico que intentó explicar cómo has trascendido todas estas vidas para encontrarnos hasta llegar a morir por ti solo para revivir como el Lunático que una vez más se encuentra contigo después de casi perder la vida en un cuerpo de humano.
No sé cómo seguí tu rastro de polvo de estrellas, siempre por terco me equivoqué con quimeras, brujas y sirenas pensando que te había encontrado de nuevo aunque, para mi sorpresa, no eras tú. Nunca fuiste tú .
Lo hermoso es que esto de que me enamores y yo termine organizando todo entre versos que quizás ya conocías me encanta.
Puedo vivir todas mis vidas así. 
Escribiendome; escribiendote.

Ricardo M. Jimenez

01/04/2017

No hay comentarios:

Publicar un comentario