jueves, 6 de abril de 2017

Mamey



No debí apagar aquella vela;
la forma en la que esa luz hacia juego con tu cara es hermosamente proporcional a lo que siento cada vez que te miro.

Es un rejuego entre mi corazón que está por salirse
y mi cerebro que trata de no sobrecalentarse con tantas cosas que te quisiera decir.

—Estrellita, amo que seas parte del paisaje.
Quiero quererte, a besos, a miradas, a poesía, a canciones, a versos. —

Pablo no miente cuando dice que probablemente tu guíes la revolución en mi infierno personal.
—Es que contigo las voces se van y por ratos hasta mis demonios se quedan tranquilos cuando estas.

Gracias por aparecer y sacar poco a poco de las sombras a este Lunático que se ahogaba en ellas.

Ricardo M. Jimenez
1/04/2017

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