Y como siempre mis manos están ahí,
buscándote en la indiferencia de aquellos parques vacíos llenos de tu propia ausencia.
Buscan igual que yo encontrarme de nuevo con tus ojos,
con tus sombras que tienen el poder de iluminarlo todo.
Es que a veces,
mis manos,
te buscan hasta en el aire;
cómo cuando me quedo con el puñado de plumas luego de intentar atrapar tu espalda en un abrazo que significa más que un quédate.
Hoy,
como todos los días,
mis manos andan en busca de las tuyas.
Ricardo M. Jimenez
04/04/2017
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