Poco sabía yo de arder de esta forma,
no sabía cómo hacerle frente a la tormenta de besos,
a Esa lluvia de ganas que me mojaste.
Todo empieza en el primer beso,
uno es demasiado,
mil no dan a basto para apagarme las ganas que me llueves
y el tercero es un grito de auxilio en el que me salvas con el cuarto.
Muerdo tu labio inferior porque tengo que aferrarme a algo para no sentir que me ahogo en las ganas de seguir y necesito que me sigas salvando de tus besos con tu cuerpo.
Me descontrolo,
mis manos tratan de aventurarse en ti pero con todo el miedo de hacer las cosas bien
y mi entrepierna que se vuelve volcán.
Solo me queda temblar hasta que termines de darte cuenta de que quiero tocarte y colgarme a tus pechos como por arte de magia.
Guías mis manos por tu cuerpo y yo sigo ardiendo sobre el pavimento mojado,
como fuego descontrolado,
siempre me había quemado,
pero no de esa forma,
desde adentro.
Me sigues besando y yo solo pienso que te quiero,
te lo deletreo con la lengua,
lamiendo tus labios,
besando tu cuello,
creando ese cosquilleo tímido detrás de tu oreja.
Tu olor se hace más fuerte cuando estoy a centímetros de ti y yo sigo buscando la forma de apagarme un poco para que no terminemos quemandolo todo en estas ganas,
en esta lluvia cálida en la que me salvas cuando me aprietas a ti,
cuando me tomas las manos y las pones en tu pecho.
Y quiero seguir escribiendo pero tengo miedo de asustarte y de que pienses que estoy más loco aún, que me muero de ganas por comerme tu cuerpo,
tu cuello,
tus hombros,
tu brazo derecho,
contar tus lunares y terminar de llovernos para apagar ese incendio que me regalaste con el primer beso.
#unlunatico
13/05/2017
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