Debí decirte que esa tarde de febrero sabia que eras tu, desde que te vi llegando con los ojos hacia abajo y la sonrisa nerviosa que precedió tu hola.
Cuando te vi sentada allí, en esa mesa para dos adornada con una margarita falsa y de color rosa y todo el café y los cigarrillos que me había adjudicado buscando tapar los nervios.
Yo no sabia qué decirte, qué pensarte, no sabia como calmar mi boca que estaba toda suelta y hablando toda la mierda que había guardado en ella porque ya sabia yo que todos los demás labios me sabían a basura delante de los tuyos.
Debí decirte que eras tu, pero quizás te había espantado con mis manías y mis manos hechas hollín por todos los cigarrillos o por las micro-combustiones que vivo a diario.
Porque digamos que nunca supe que eras tú hasta que supe que eras tú.
Porque siempre tengo la certeza de que tu compañía es la buena, la que funciona, de que podría poner todos mis besos a tu nombre y dejarte mis labios como regalo de cumpleaños o como cenicero si tu los deseas.
Porque temblar contigo dejó de ser por miedo y paso a ser por ganas, por necesidad, por querer que mi piel deje de ser mía y se convierta en tuya, porque quiero que me huelas, que dejes las huellas de tus labios por todo mi cuerpo y digamos que no me quiero soltar de tu mano porque seria mas bien dejarme caer de nuevo al vacío del cual me sacaste.
Yo se que no soy ese poeta fuerte que lleva un six pack en el abdomen, tampoco soy poeta, mas bien llevo en mi barriga una bandada de pájaros que han aprendido a volar cuando estoy contigo y digamos que tengo alas y no las tengo, porque quiero volar, pero si tu no quieres pues prefiero quedarme en la tierra y convertirme en tu sombra.
Trato de no hablar mucho de tu sonrisa, tampoco del café melao’ de tus ojos, pero se me hace difícil no querer copiarte esa frase perfecta entre comillas y luego tomar de ese café con aires de mañaneo que llevas allí.
Quisiera decir que no quiero amanecer contigo pero es mas fácil enseñarle a saltar a una piedra a perderme en ese buenos días que deben dar tus ojos.
Debo decirte que no se lo que esconden tus piernas pero me muero de ganas de tenerlas en mi cara y verte desde abajo como una diosa que reclama su trono y busca en mi un templo en el que a diario le rindan tributo.
Yo no tenia idea de que eras tu hasta que por cosas tuyas supe que eras tu.
#Unlunatico
10/05/2017
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