“Te va a destruir de la manera más bella.
Y cuando se vaya,
Finalmente,
Entenderás por qué los
huracanes tienen nombres de personas.”
Mario Benedetti.
Recuerdo que en la tarde de
ese domingo avisaban por radio que las fuertes lluvias se habían llevado el
puente que nos construimos,
Que la tormenta había dañado
todas las fiestas,
Le habíamos arruinado los
planes a media isla sin que nos importara.
Todo por el capricho de
llegar al punto de destruirnos.
La gente cambia,
Los sentimientos cambian,
Joder,
Hasta los huracanes cambian,
Pero yo siempre estuve bajo
la lluvia esperando que me mojaras.
Decidí ser precavido y poner cinta adhesiva en las ventanas,
No quería que se fueran a
romper nuestras tazas, ni el cenicero que pensaba regalarte de navidad.
No creí necesario siquiera escribirnos una carta de despedida porque ya
sabía que cuando tus lluvias y tus fuertes brisas pasaran,
Tú también habrías pasado.
En las últimas semanas era yo
quien se quedaba con el puñado de plumas en las manos cuando trataba de
abrazarte, con tu taza de café recién colada y con una caja de los Marlboro Light que tanto te gustaban porque ya no
había besos de desayuno,
Ni miradas que se asemejaran a los
primeros rayos de sol.
Las lluvias se lo acabaron
todo.
En alguna parte de este libro
debería decir “Recuerde que aunque sea verano, hay temporada ciclónica” para
poder ser precavidos y al menos salir a enamorarnos con una sombrilla,
Porque a veces se nos mojan
las ganas y digamos no hay manual para sobrevivirte.
Todo el calor que nos dimos,
Todas las noches sirviéndote
de almohada aun cuando se me adormecía el brazo derecho,
Todos los días que pasamos
compitiendo para ver quien se despertaba primero y lograba escribir en código
Morse de besos un buenos días en la frente del otro,
Todo,
Todo eso esta mojado,
Y echado a perder.
Por mi parte diré que nunca
vi que tuvieras aires de lluvia, siendo honestos, al principio tampoco tenias
aires de poesía y mira como estas metida aquí, siempre tan incierta, curiosa,
enamoradiza y peligrosa, como un huracán.
No tendré que pedir perdón
por nada,
Me hago responsable de mis
consecuencias.
Después de todo,
Fui yo quien decidió acelerar
sabiendo que tarde o temprano esa pared llegaría, volverías con tus vientos y
tus lluvias a tratar de apagarme los incendios, a dejarme en una casa vacía
llena de agua, escombros, ausencias y un huracán que seguramente llevaba tu
nombre.
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