miércoles, 4 de septiembre de 2013

No Debí obedecerme a mi.

Maldita razón, debí obedecer a ti
Mas no al corazón que por ahora sufre tanto.
Soy un masoquista que trato de adueñarse de una vida ajena solo por el hecho de amar.
Malditas palabras las que están prohibidas en mi boca.
Solo un rastro de lo que una vez existirá.

No aprendí a soñar, me enseñaste a hacerlo la primera vez que te vi.
Soy el anhelo que nunca existió entre tantos deseos.
La palabra mas obscura en un vocabulario
de hombres blancos.
Quisiera ser uno mas del montón, para pretender que esto no existió.

Fingir....
Fingir sobre una eternidad que no llego.
Un futuro que se fue.
Solo ansiaba estar entre tus brazos.
Solo ansiaba sentirme como en los cuentos.

Pero que va,
Talvez esto de amar no es para mi.
Talvez no hay tal amor eterno.
Talvez no hubo tal amor.

Probablemente se me pase.
Probablemente lo supere
Oh ¿ya lo habré hecho?

No lo creo
Aun respiro, estoy vivo
O por lo menos eso parece.
¿Estoy muerto?

No ha de ser un sueño
Pues ellos se fueron contigo.
Al igual que los días que tanto ame.
Anhelaba un amanecer frente a tus ojos.
Tomar tu mano...

Pero eso ya lo cumplió otro.
Mientras yo era una distracción.
Para lo que no te pasaba.

Las paginas faltan, 
esta tinta cibernetica es casi inagotable.
Pero siento que se me terminan palabras arrimas al sentimiento.
Espero no tener que oír que no somos nada mas que amigos y que no puedo sentirme mal....
Tratare de acatarme a las reglas ya que eres la dueña de lo que siento.

Pero antes de....
Podría sufrir aunque sea una vez.
Recordando que te amo
Y que esto...talvez sea solo un juego para ti.
Quisiera estar confundido.
Talvez así olvidaría rápido.
Dolería menos,
Fuera algo vano.

Pero le doy la gloria al amor.
Que trato de existir entre nosotros
Mientras reíamos en su propio juego.
Reímos mucho..
Eso es todo lo que recuerdo,
Pues cada foto tuya en mi mente solo esconde tu sonrisa.

¿Y que haré con todas las canciones que nunca escribí?
Talvez no escribirlas nunca..
Este mundo ya tiene muchos autores y yo no quiero ser otro del montón.
¿Que haré con todas las risas que tengo guardadas? Todas esas lunas dedicadas?
¿Tendré que borrarlas para que no puedan existir?

Ricardo M. Jimenez 

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