martes, 21 de febrero de 2017

Amor de red social

Disculpe señorita por dar swipe right, por decir "Hi, cómo estás?", 
Por stalkearle y encontrar que usted quizás esta tan perdida y desquiciada como yo...

Disculpe por citarla a la zona, 
por crear ese perfecto primer encuentro ahogándonos en los nervios. . .
Disculpe por todos los escritos que usted misma ha sembrado en mi mente a través de sus ojos, 
de sus lunares ....
Disculpe por la imperiosa necesidad de conocerle,
de querer que usted me conozca, 
de escribirle y por las ganas de vencer el sueño solo para seguir hablado con usted.

Yo no he hecho nada, 
pero quizás si... 
Quizás si tengo la culpa.
Quizás si tengo la culpa por ser tan terco,
tan insistente, 
tan no se que. 

Pero llego a casa con todas las ganas de seguir hablandole por WhatsApp,
 porque en la vida real me muero de nervios tiendo a no controlar mi boca.
Y su boca, bueno esa es otra historia.
Esa pseudo-sonrisa que lleva usted de bandera no ha hecho más que destruir en mi todas las escépticas ideas de una vida buscándole como si ya no existiese en mi tiempo, 
como si no fuera a encontrarle.

Y llega usted a llenar esa silla vacía, 
esta mesa para dos adornada con flores falsas, 
más falsas y frías que el amor humano mientras yo...
Yo aún no termino de tomar este café y de entender cómo rayos me he encontrado con usted.

Ricardo M. Jiménez
22/02/2017

No hay comentarios:

Publicar un comentario