Hay algo de perdida en ella,
Ese algo ha llamado toda la atención que tengo.
Irónicamente mucho de lo que he escrito hace coherencia con ella, con sus lunares, su sonrisa, con la forma en la que baja la mirada mientras la miro a los ojos.
No sé, pero cada vez que siento esto termino encontrando un poco de mi.
No entiendo estos nervios, esta necesidad imperiosa de conocerle y esas ganas descomunales de conocer a fondo sus demonios hasta que terminen haciendo las paces con los míos.
Quisiera despertar poco a poco esa misma duda en ella para ver si de alguna u otra forma hacemos que nuestras sombras terminen siendo más claras.
Quizás el lunático encontró otro ser cósmico en la tierra, una nena perdida al igual que yo en una prisión humana de carne y hueso a la que llaman vida.
Una más que anda buscandose después de tantas guerras y tantas lágrimas, después de tantos liberticidas intentos de vivir.
No se deje caer.
Quizás no puedo salvarte, no busco hacerlo, no tengo ese poder, más bien ando buscando compañía en este viaje a no se donde.
Porque en el primer encuentro al verla reír pude ver todas tus constelaciones, todo lo que quizas anhela y todo por lo que quizas llora;
Pude verme a mí más nervioso que nunca, cómo si la luna se ocultara por momentos y me dejara desarmado y sin poderes.
Ricardo M. Jiménez
20/02/17
20/02/17
No hay comentarios:
Publicar un comentario